MI AMADO RUISEÑOR
Anoche sentada en el alféizar de una ventana recordaba con refrescante melancolía el día en que nos conocimos a la orilla del mar. Te miré a los ojos y sentí como si me sumergiese en un mar embravecido. Me separé de ti, con la terrible excitación de mis sentidos, mi corazón galopaba dentro de mi.
Tú me sonreíste y seguiste tu camino, desde ese instante, mi existencia se llenó de júbilo y alegría con la esperanza de volverte a ver. Me faltaba el condimento de mi vida.
Y allí estabas tú todas las tardes al atardecer.
Mil pensamientos agitaban mi alma, pero al fin comprendí, que estaba enamorada de ti.
Ahora que me marcho y me separo de tu lado todo volverá a ser gris.
Mi corazón quedará desgarrado mientras mi mente siga pensando constantemente en ti. Mis lágrimas caen sobre mi rostro que tan pronto ríe como llora, pero siempre te recordaré como mi amado ruiseñor.
Cuando suba a ese tren que me llevará a mi destino esa noche de verano, miraré las estrellas y pensaré lo feliz que fui contigo.
Aquí dejo esta muestra de prosa lírica de Jennifer. Es una buena muestra para ver que no toda la lírica tiene que estar en verso. Espero que os guste.