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quédepoemas

Categoría: Galaxia final de siglo XX

21/05/2009 GMT 1

Mario Benedetti.

jamartalo @ 15:55

Mario Benedetti

NO TE SALVES
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

El otro día murió Mario Benedetti. Poco se puede decir salvo rendirle este pequeño homenaje. Desde aquí, ahora sí, uno siente una soledad tan desolada...

26/03/2009 GMT 1

José Hierro. Fe de vida.

jamartalo @ 16:44

José Hierro

Fe de vida

Sé que el invierno está aquí,
detrás de esa puerta. Sé
que si ahora saliese fuera
lo hallaría todo muerto,
luchando por renacer.
Sé que si busco una rama
no la encontraré.
Sé que si busco una mano
que me salve del olvido
no la encontraré.
Sé que si busco al que fui
no lo encontraré.
Pero estoy aquí. Me muevo,
vivo. Me llamo José
Hierro. Alegría. (Alegría
que está caída a mis pies).
Nada en orden. Todo roto,
a punto de ya no ser.

Pero toco la alegría,
porque aunque todo esté muerto
yo aún estoy vivo y lo sé.

Ya dije ayer que andaba leyendo a José Hierro. Aquí os dejo este poema, para ver qué os parece. A mí me ha gustado mucho, en su sencillez aparente, por su pureza, por su austeridad.

25/03/2009 GMT 1

Con el ritmo inmortal del poeta que puede sentir la alegría: José Hierro

jamartalo @ 18:54

No podrá morir nunca

EL MUERTO

Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.

Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la yerba que encima de mí balancea su fresca verdura.
Ahora el aire, allá arriba, más alto que el suelo que pisan los vivos
será azul. Temblará estremecido, rompiéndose,
desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas,
por el curvo volar de gorriones,
por las flores doradas y blancas de esencias frutales.
(Yo una vez hice un ramo con ellas.
Puede ser que después arrojara las flores al agua,
puede ser que le diera las flores a un niño pequeño,
que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo,
que a mi madre llevara las flores;
yo querría poner primavera en sus manos.)

¡Será ya primavera allá arriba!
Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca.

Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí.

Hoy ha salido, con El País, una antología de José Hierro, y no he pedido resistir la tentación de comprarla. De ella he estado releyendo este fantástico poema de "Alegría", publicado en 1947.
Conviene fijarse en el uso de los pies acentuales de todos los versos. Muchos de estos son hexámetros muy bien construídos.
Es tremenda la primera oración del poema, que enuncia su temática, por su rotundidad, por el hondo silencio que se crea justo al final del segundo verso. Silencio que se hace todavía más denso porque esperas que acabe el hexámetro, que continúe diciendo estas maravillas.
Muchas gracias, Pepe, ("¡Será ya primavera allá arriba!"). Creo que voy a disfrutar un montón leyéndote en esta antología.

02/03/2009 GMT 1

Cinco epigramas de Ernesto Cardenal

jamartalo @ 13:00

Ernesto Cardenal

I

Imitación de Propercio
Yo no canto la defensa de Stalingrado
ni la campaña de Egipto
ni el desembarco de Sicilia
ni la cruzada del Rhin del general Eisenhower:

Yo sólo canto la conquista de una muchacha.

Ni con las joyas de la Joyería Morlock
ni con perfumes de Dreyfus
ni con orquídeas dentro de su caja de mica
ni con cadillac
sino solamente con mis poemas la conquisté.

Y ella me prefiere, aunque soy pobre, a todos los millones de Somoza.

II

Hay un lugar junto a la laguna de Tiscapa
--un banco debajo de un árbol de quelite--
que tú conoces (aquella a quien escribo
estos versos, sabrá que son para ella).
Y tú recuerdas aquel banco y aquel quelite;
la luna reflejada en la laguna de Tiscapa,
las luces del palacio del dictador,
las ranas cantando abajo en la laguna.
Todavía está aquel árbol de quelite;
todavía brillan las mismas luces;
en la laguna de Tiscapa se refleja la luna;
pero aquel banco esta noche estará vacío,
o con otra pareja que no somos nosotros.

III

Yo he repartido papeletas clandestinas,
gritado: VIVA LA LIBERTAD! En plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril:
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar.

IV

Cuando los dorados corteses florecieron
nosotros dos estábamos enamorados.
Todavía tienen flores los corteses
y nosotros ya somos dos extraños.

V

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

He entresacado estos cinco epigramas de Ernesto Cardenal. Yo conocí a este poeta desde su poesía mística. Pero, cuando era joven, como vemos, tenía estos lindos poemas de amor (¿la mística no consiste también en hablar de amor?). Me gustan por lo sencillo, lo claro, lo cercano y lo inmediato que tienen, y pienso que a vosotros, quizá, os puedan decir cosas.
De todas formas trataré, en un futuro, de colgar también algo de la poesía mística que tiene, porque es muy buena.

11/02/2009 GMT 1

Gioconda Belli. El hombre que la ame.

jamartalo @ 13:59

Gioconda Belli

REGLAS DEL JUEGO PARA LOS HOMBRES
QUE QUIERAN AMAR A MUJERES MUJERES

I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones,
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.

Aquí os dejo estas lindas palabras de la poetisa nicaragüense que leí por primera vez en una antología de poesía latinoamericana. En ellas veo mucho de verdad y también mucho de lo que aprender (porque a amar, en contra de lo que nos vende Hollywood, también se aprende. Como a todo. Y ese aprendizaje es además constante. A amar se aprende a lo largo de toda la vida)
Espero que os gusten.

12/01/2009 GMT 1

Gloria Fuertes, como una cabra

jamartalo @ 12:51

Gloria Fuertes

Cabra Sola

Hay quien dice que estoy como una cabra,
lo dicen, lo repiten, ya lo creo,
pero soy una cabra muy extraña
que lleva una medalla y siete cuernos.
¡Cabra! En vez de mala leche yo soy llanto.
¡Cabra! Por lo más peligroso me paseo.
¡Cabra! Me llevo bien con alimañas todas.
¡Cabra! Escribo en los tebeos.
Vivo sola. Cabra sola
-que no quise cabrito en compañía-,
cuando subo a lo alto de ese valle
siempre encuentro un lirio de alegría.
Y vivo por mi cuenta, cabra sola,
que yo a ningún rebaño pertenezco.
Si sufrir es estar como una cabra,
entonces si lo estoy, no dudar de ello.

No está mal empezar el año con este poema de Gloria Fuertes, ¿verdad?. Feliz año nuevo a todos.

08/12/2008 GMT 1

Pedro Casaldáliga, un hombre de esperanza.

jamartalo @ 11:30

La esperanza

YO ME ATENGO A LO DICHO

Yo me atengo a lo dicho:

La justicia,

A pesar de la ley y la costumbre,

A pesar del dinero y la limosna.

La humildad,

Para ser yo, verdadero.

La libertad,

Para ser hombre.

Y la pobreza,

Para ser libre.

La fe, cristiana,

Para andar de noche,

Y, sobre todo, para andar de día.

Y, en todo caso, hermanos,

Yo me atengo a lo dicho:

¡La esperanza!.

Vuelvo y vuelvo a Casaldáliga. Cuánta verdad encierran sus palabras, tan rotundas. En un panorama poético en el que a menudo se busca más la belleza que otra cosa, aún a riesgo de que esa belleza esté vacía, acercarse a Casaldáliga es como beber agua en un oasis. Espero que os guste beber de su agua.

04/11/2008 GMT 1

Sigo con Casaldáliga

jamartalo @ 12:33

Los mártires

VOY A PASAR LA VIDA

Voy a pasar la vida
más o menos inútil,
más o menos poeta.
No habré sido magnate ni gerente de lucros,
ni albañil o mecánico.
Habré plantado unos contados árboles
y habré escrito unos libros, muchas cartas,
hojas hijos al viento.

Procura que la Gracia y la Ternura
llenen de vino nuevo ...
tu ánfora de barro.
Dios mide a su manera la eficacia.
Ama a todos los hijos de los hombres.
Di tus palabras como las semillas
que mueren pero brotan.
Haz de tu corazón
un ambulante hogar desatrancado,
una lona de circo bullanguero.
Deja las digitales de tus pies peregrinos
como besos en llama solidaria
sobre la carne de la Madre Tierra.
Posa tus ojos, tibios ya de ocaso,
como lumbres de aceite, acurrucadas
en la vigilia universal del Tiempo.

Como podéis ver sigo con Casaldáliga. Pero es que me encanta.

03/11/2008 GMT 1

Pedro Casaldáliga ante el mar

jamartalo @ 12:43

Pedro Casaldáliga

EL MAR

El mar me está diciendo
¿inútilmente?
su única palabra,
en blancos
pertinaces
pergaminos.
Asienten las palmeras
como testigos cómplices.
Yo soy apenas, todo,
de nuevo frente al mar,
una asombrada roca,
hondo silencio humano.

Hace ya algún tiempo dejé una pequeña muestra de la poesía de Casaldáliga (que me encanta). Aquí os dejo otra muestra. Esta vez es, quizá, menos evangélica, pero no por ello menos interesante.

31/10/2008 GMT 1

Juan Gelman. La voz de Sefarad.

jamartalo @ 20:18

il batideru de tu saia nil vienti

Cuando mi aya muridu
sintiré entudavía
il batideru
di tu saia nil vienti/

uno qui liyera istus versus
prieguntara:"¿cómu ansí?
¿quí sintirás?¿quí batideru?
¿quí saia?/¿quí vienti?"/

li dixí qui cayara/
qui si sintara a la mesa cum mí/
qui biviera mi vinu/
qui scriviera istus versus:

>"cuando mi aya muridu
sintiré entudavía
il batideru
di tu saia nil vienti"/

(traducción del propio autor)

cuando esté muerto
oiré todavía
el temblor
de tu saya en el viento/

alguien que leyó estos versos
preguntó:"¿cómo así?/
¿qué oirás?¿qué temblor?
¿qué saya?/¿qué viento?"

le dije que callara/
que se sentara a mi mesa/
que bebiera mi vino/
que escribiera estos versos:

"cuando esté muerto
oiré todavía
el temblor
de tu saya en el viento"/

Ya os vengo diciendo que estoy deslumbrado con la poesía de Gelman.
En "Dibaxu", obra de la que forma parte este poema, el poeta se atreve a emprender la locura de escribir en sefardí (él es judío, pero de origen ucraniano. Es, por lo tanto, una lengua que no domina). Y el resultado es excelente. La voz poética, a lo largo de todo el libro, es de una sencillez intimista y exquisita. Buena muestra de ello es este poema. A mí me encanta. ¿Y a vosotros?

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