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quédepoemas

Categoría: Galaxia poesia actual

19/12/2008 GMT 1

Juana Castro al compás de aquellas bicis

jamartalo @ 10:41

Juana CastroTAN-TÁN
Para Yago

Una bandada dulce del color de la plata
pedalea al compás de los canales.
El cervatillo rubio de ojos fuertes y claros
tan-tán lleno de libros.
La pequeña doctora del universitair ziekenhuis
-bufanda, gorro, guantes-, velozmente navega
tan-tan-tán cara al viento helado de diciembre.
La madre que después del trabajo tan-tán
llena la cesta de ensalada y de pasta
y tan-tan-tantán dispone cada día las flores y las velas.
El anciano de bordes angulosos y frágiles
persistente tan… tán… igual que la llovizna.
Y en la brecha que el sol
abre en tarde de sábado
esa familia nórdica tan-tán, tan-tán, tan-tán
riente se aventura por los parques.
El silencio tan-tán en el remanso
tan plácido y tan verde de la historia.

El reloj de la vida es en Holanda
un rítmico tan-tán de bicicletas.

Muy llamativo en este poema de Juana Castro el uso de las onomatopeyas para ir dándole ritmo al poema. Por otra parte los que hemos tenido la suerte de estar en Holanda podemos decir sin lugar a dudas que lo que dice el poema es cierto. Allí las bicis son las reinas del lugar, y el ritmo parsimonioso, casi sin despeinarse, de los holandeses al pedal es digno de admiración.

17/12/2008 GMT 1

Ángeles Mora al olor de la tarde

jamartalo @ 14:49

Ángeles Mora

LAS HOJAS MUERTAS

Igual que me sostiene
la tibia sensación de estar cayendo
por la ladera dulce del otoño
de mi vida, y acaricio
despacio –como vuelan las hojas-
mi cuerpo que ya lleva
el olor de la tarde,
así cae este poema
en el papel dorado de tu carne
y así –voluptuosa-
su letra breve te acompaña.

(De Contradicciones, pájaros)

EL INFIERNO ESTÁ EN MÍ
Pasos son de un peregrino errante
(Góngora)

El infierno no son aquellos otros
que siempre se quedaron lejos
de mi calor:
el infierno soy yo.
Mi nombre es el desierto donde vivo.
Mi destierro, el que me procuré.
No me he reconocido en este mundo
inhóspito,
tan ancho y tan ajeno.
Supe que mi equipaje, demasiado indeciso,
pronto me delataba: este mundo tampoco
se reconoce en mí.
Yo siempre estuve fuera,
en otra parte siempre.
Soy una extraña aquí.
Sólo tengo una fuerza, sólo un secreto acaso:
esta voz que me escribe,
el doble que me habita en el silencio.
Este otro, mi infierno,
el vértigo
que al despertar me empuja
a una huida sin fin.

Éstos son sólo pasos
de un peregrino errante.
Los caminos
que no me pertenecen,
las palabras prestadas que los días
dejaron en mi oído.

(de Contradicciones, pájaros)

ya dije que estaba con una antología de poetas andaluzas muy interesante. Me ha gustado mucho este primer poema de Ángeles Mora. Tiene una atmósfera oriental muy sugerente. ¿Qué os parece?

16/12/2008 GMT 1

Rosa Díaz en esos días felices

jamartalo @ 11:34

Rosa Díaz

FELICIDAD

Yo tuve días de júbilo,
salían de mi tristeza
como de entre el invierno
sale la primavera.
Eran días muy pobres,
muy mínimos, apenas
consistían en tejer
la paciencia y pensar
que mis hijos, esa vez,
no le darían las manos a una muerta.

Yo tuve días de júbilo
como sencillas fiestas,
donde la eternidad se repartía
en porciones pequeñas
y los niños estaban protegidos
por la fragilidad de las muñecas,
por Nelo, por Patrás y hasta por Heidi
y la propia inocencia
o la mano de Dios, que se apiadaba
y dejaba de ahondar en mi cabeza
pasando sigilosa ante el sofá
en un soplo de siesta.

He conocido la felicidad
en esa intermitencia de perderla.
Resucitar gloriosa al tercer siglo
de morir. Mover la piedra inmensa…

Y me he visto salir de mi ataúd
Como flor escupida por la tierra.

(de Hiel de abeja)

Estoy leyendo una antología de poetas andaluzas (un número de la revista "Ánfora Nova"), y no sé lo que pensáis, pero a mí me ha resultado muy interesante este poema. Los dos últimos versos me parecen especialmente acertados.

11/10/2008 GMT 1

Antonio Gamoneda y los milagros

jamartalo @ 15:01

Antonio Gamoneda

Como si te posases en mi corazón y hubiese luz
dentro de mis venas y yo enloqueciese dulcemente;
todo es cierto en tu claridad:

te has posado en mi corazón,

hay luz dentro de mis venas,

he enloquecido dulcemente.

Son los milagros cotidianos que nos llenan la vida y la dan un sentido. He descubierto esta mañana este poema de Gamoneda y he pensado en compartirlo con vosotros. Espero que os guste.

06/10/2008 GMT 1

Andrés Trapiello, Virgen del Camino

jamartalo @ 12:38

Andrés Trapiello

VIRGEN DEL CAMINO

Estas noches de invierno hace frío en la casa,
los techos son muy altos y las paredes viejas,
cierran mal los balcones y la ventisca entra
hasta la misma cama donde espero
a que me venza el sueño y a que el sueño
me arrebate de golpe el libro de las manos,
y así, sobresaltado, me despierto
en medio de las sombras.
Y es entonces cuando comienzo un rito,
un viejo rito íntimo, igual todas las noches:
rezo un avemaría mentalmente.
Durante muchos años esto me avergonzaba.
"Qué buscas", me decía, "en oración tan simple.
Eres un hombre ya, no crees mucho
que el destino del hombre obedezca a unas leyes
divinas ni que el orbe, engastado de estrellas
en las ruedas del sol y de la luna
sea maquinaria de un reloj,
al que un ser bondadoso
da cuerda cada noche en su vasto castillo,
esa vieja mansión que Nietzsche llamó Nada
y Bergson llamó Tiempo.
Es tarde para ti, me digo. Déjale
esa oración a otros, a tus hijos tal vez,
ignorantes aún de lo que sean
las palabras antiguas del arcángel
que anunciaron el Verbo y su silencio
en misterioso griego, según cuenta San Lucas.
No pienses otra cosa. Estás cansado.
Ya es bastante de un día
conocer su final y conocerlo en paz.
Deja, pues, de rezar. Ese viático
no puedes usurparlo, porque, di,
¿de qué te serviría? De qué sirve una llave
de la que no sabemos a dónde pertenece".
Son razones que habré dicho mil veces,
pero al llegar la noche,
me acuerdo de otras noches
y el frío de mis pies entre las sábanas
es un frío de infancia, de internado,
cuando oía a mi lado el dulce respirar
en otras camas, y en el cristal la escarcha.
Y al recordar aquellas ya lejanas
noches de la meseta, tan largas,
oscuras y sin fondo,
recuerdo las palabras de los frailes:
"La Virgen del Camino
guiará vuestros pasos donde quiera que estéis:
No dejéis de rezarle y el camino
no será tan difícil. Será para vosotros
linterna en alta mar o una noche de luna".
Y recuerdo que yo, para dormirme,
imaginaba, acurrucado,
debajo de las mantas que pesaban
pero que calentaban poco,
sin moverme siquiera de la parte más tibia
que había caldeado con esfuerzo,
incluso con mi aliento, imaginaba, digo,
qué sería de mí, y qué lejanos mares
habría de cruzar, qué extrañas tierras.
Otras veces pensaba si la muerte
habría de llegarme
como a aquél que labrando
un buen día su viña, ni siquiera
de recoger su manto tuvo tiempo,
o en medio de una fiesta, o en el sueño...
Al llegar a este punto
recuerdo que temblaba y pensaba en mi Virgen,
de modo que mis labios desgranaban
aquel Ave María, gratia plena
con el que yo me hacía
un lecho de hojas secas,
y luego me dormía...para llegar
muchos años después,
a noches como ésta,
noches frías de invierno
donde a solas conmigo voy pensando
y dejando en mi boca, una a una,
las palabras antiguas
de la Salutación, como si fueran
el óbolo que habrá de franquearme
los portales del manto hospitalario
que unos llamaron Tiempo
y otros llamaron Nada.

Ya dije que estaba con la antología de la nueva poesía. De ella entresaqué también este poema que, aunque algo largo para estos menesteres, me parece fantástico, ¿verdad que sí?

Álvaro García añora aquellos días

jamartalo @ 12:18

Con la mirada fija en nadie

LOS DÍAS DE GUARDAR
Estás en el estante
con la mirada fija
en nadie, imagen íntegra,
fotogénico amor
de mi desvelo.
Ya no miro a diario
esta fotografía,
ni otras como ésta.
Aquel año llevabas
lacio el pelo.

Estoy estos días con la antología de poesía española contemporánea que edita Miguel García Posada en Crítica, titulada "LA NUEVA POESÍA", y me ha gustado este poema. ¿Qué os parece?

30/09/2008 GMT 1

Juan Gelman y el destierro

jamartalo @ 11:32

Juan Gelman

NOTA XXII

huesos que fuego a tanto amor han dado
exiliados del sur sin casa o número
ahora desueñan tanto sueño roto
una fatiga les distrae el alma

por el dolor pasean como niños
bajo la lluvia ajena/una mujer
habla en voz baja con sus pedacitos
como acunándoles no ser/o nunca

se fueron del país o patria o puma
que recorría la belleza como
dicha infeliz/país de la memoria

donde nací/morí/tuve sustancia/
huesitos que junté para encender/
tierra que me entierraba para siempre.

Tenía esta deuda pendiente con Juan Gelman.
Este verano he estado con una antología suya, y tenía seleccionados varios poemas para ofreceros (recuerdo uno, precioso, en sefardí, del poemario que vino a llamar "dibaxu"). De hecho llegué a escribir un post en varias ocasiones. Pero, los duendes de la imprenta también saben de informática, el sistema no me dejó colgar el post (ya digo que lo intenté en varias ocasiones) y no encuentro la antología por ninguna parte.
En fin. Valga este precioso soneto para saldar la deuda, si es que consigo colgarlo.

01/06/2008 GMT 1

Luis García Montero hace memoria de su felicidad

jamartalo @ 22:01

Luis García MonteroMEMORIA DE LA FELICIDAD (PLAYA DE ROTA)

No es injusta la vida
por estar condenada a cambiarte despacio
como yo te desnudo.

Si no fuese una pobre amistad temblorosa,
un íntimo abordaje,
el tiempo debería permanecer callado
y detrás de la puerta,
para guardar así
la verdad de tu piel y la luz de la tarde.

Desde el jardín, a voces,
los amigos nos piden que bajemos.
Quieren ir hasta el pueblo por la playa.

A las olas que llegan
no les faltan misterios que poner a tus pies,
ni arena que borrar entre tus pasos.
Mi libertad, que todo lo padece
y navega entre dudas posesivas,
al verte caminar va comprendiendo
que si tú te quedases
así, tal como eres,
salvada de las horas,
con tu cabello negro, y con tus ojos,
y con la fe de la madera limpia
que flota en tu mirada,
yo me iría alejando de ti,
cada vez más hundido,
como una luz se aleja por el mar
de una verdad robada por el tiempo.

La vida no es injusta,
aunque esté condenada a cambiarte despacio
como yo te desnudo.

Vente conmigo al frío del invierno.
Deja que todo pase
como pasa una mano por la piel,
como corre la lluvia
por el cristal de un dormitorio.
Allí se puede ser feliz. Incluso
volveremos un día,
descalzos y abrazados en la niebla,
a caminar por esta playa
cuando seamos viento.

Cómo me ha gustado este poema. Me gusta su historia de amor, tan cotidiana. Me gusta también la proyección de esa historia en el tiempo, tras la muerte. Polvo serán, mas polvo enamorado. O, más recientemente, Este amor, ya sin mí, te amará siempre.

30/05/2008 GMT 1

Esa fina ironía de Jon Juaristi

jamartalo @ 12:29

Jon Juaristi

BÁRBARA

Vuelvo a leer tus cartas de hace un siglo,
de cuando estaba en el cuartel, ¿recuerdas?,
o en la trena, mi amor, no exactamente
en la Cárcel de Amor, o en las terribles

provincias que he olvidado. Amarillean
los sobres de hilo, corazón. Los sellos
habrán cobrado algún valor. No en vano
oro es el tiempo de la filatelia.

Me hablas de tu fractura de escafoides,
de tu dolor de muelas, de tu perro,
de lo mal que lo pasas en agosto,

de una excursión a Andorra... Poco a poco,
me has vuelto desabrida la nostalgia:
mi dulce bien, no me quisiste nunca.

"Suma de varia intención" 1987

Lo que más me gusta de Juaristi es sin duda su ironía. Valga este poema como botón de muestra

09/12/2007 GMT 1

Isabel Rodríguez

jamartalo @ 00:47

Isabel Rodríguez

Tan alta era, tan alta,
la torre de tu cuerpo.

Y tan honda, tan honda,
mi raíz de misterio.

Yo no acerté a escalarla.
Tú no bajaste al centro
profundo del deseo.

(Primavera lloraba
soledad a lo lejos).

Se levantó la noche
desde un mar de silencio.

(De “Ardiendo en el Ocaso”)

Últimamente estoy "buceando" en este blog que comenté (las afinidades electivas), y de vez en cuando encuentro perlas como esta. Espero que os guste

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