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quédepoemas

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16/04/2009 GMT 1

Andreea Marosán, primer premio del concurso de poesía Rafaela Ybarra (Categoría: primer ciclo de ESO)

jamartalo @ 10:19

Ayudar en nada es siempre perder

APRENDER

Aprendí a soñar,
aprendí a buscar,
aprendí a ayudar,
pero nunca voy
a aprender lo que es amar.

AYUDAR

Ayudar en algo,
Ayudar a ser.
Ayudar en nada
Es siempre perder.

Andreea, ya conocida por los lectores del blog, ha ganado el primer premio de poesía de primer ciclo de ESO. Nuestra más sincera enhorabuena.

26/03/2009 GMT 1

José Hierro. Fe de vida.

jamartalo @ 16:44

José Hierro

Fe de vida

Sé que el invierno está aquí,
detrás de esa puerta. Sé
que si ahora saliese fuera
lo hallaría todo muerto,
luchando por renacer.
Sé que si busco una rama
no la encontraré.
Sé que si busco una mano
que me salve del olvido
no la encontraré.
Sé que si busco al que fui
no lo encontraré.
Pero estoy aquí. Me muevo,
vivo. Me llamo José
Hierro. Alegría. (Alegría
que está caída a mis pies).
Nada en orden. Todo roto,
a punto de ya no ser.

Pero toco la alegría,
porque aunque todo esté muerto
yo aún estoy vivo y lo sé.

Ya dije ayer que andaba leyendo a José Hierro. Aquí os dejo este poema, para ver qué os parece. A mí me ha gustado mucho, en su sencillez aparente, por su pureza, por su austeridad.

25/03/2009 GMT 1

Con el ritmo inmortal del poeta que puede sentir la alegría: José Hierro

jamartalo @ 18:54

No podrá morir nunca

EL MUERTO

Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.

Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la yerba que encima de mí balancea su fresca verdura.
Ahora el aire, allá arriba, más alto que el suelo que pisan los vivos
será azul. Temblará estremecido, rompiéndose,
desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas,
por el curvo volar de gorriones,
por las flores doradas y blancas de esencias frutales.
(Yo una vez hice un ramo con ellas.
Puede ser que después arrojara las flores al agua,
puede ser que le diera las flores a un niño pequeño,
que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo,
que a mi madre llevara las flores;
yo querría poner primavera en sus manos.)

¡Será ya primavera allá arriba!
Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca.

Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí.

Hoy ha salido, con El País, una antología de José Hierro, y no he pedido resistir la tentación de comprarla. De ella he estado releyendo este fantástico poema de "Alegría", publicado en 1947.
Conviene fijarse en el uso de los pies acentuales de todos los versos. Muchos de estos son hexámetros muy bien construídos.
Es tremenda la primera oración del poema, que enuncia su temática, por su rotundidad, por el hondo silencio que se crea justo al final del segundo verso. Silencio que se hace todavía más denso porque esperas que acabe el hexámetro, que continúe diciendo estas maravillas.
Muchas gracias, Pepe, ("¡Será ya primavera allá arriba!"). Creo que voy a disfrutar un montón leyéndote en esta antología.

02/03/2009 GMT 1

Cinco epigramas de Ernesto Cardenal

jamartalo @ 13:00

Ernesto Cardenal

I

Imitación de Propercio
Yo no canto la defensa de Stalingrado
ni la campaña de Egipto
ni el desembarco de Sicilia
ni la cruzada del Rhin del general Eisenhower:

Yo sólo canto la conquista de una muchacha.

Ni con las joyas de la Joyería Morlock
ni con perfumes de Dreyfus
ni con orquídeas dentro de su caja de mica
ni con cadillac
sino solamente con mis poemas la conquisté.

Y ella me prefiere, aunque soy pobre, a todos los millones de Somoza.

II

Hay un lugar junto a la laguna de Tiscapa
--un banco debajo de un árbol de quelite--
que tú conoces (aquella a quien escribo
estos versos, sabrá que son para ella).
Y tú recuerdas aquel banco y aquel quelite;
la luna reflejada en la laguna de Tiscapa,
las luces del palacio del dictador,
las ranas cantando abajo en la laguna.
Todavía está aquel árbol de quelite;
todavía brillan las mismas luces;
en la laguna de Tiscapa se refleja la luna;
pero aquel banco esta noche estará vacío,
o con otra pareja que no somos nosotros.

III

Yo he repartido papeletas clandestinas,
gritado: VIVA LA LIBERTAD! En plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril:
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar.

IV

Cuando los dorados corteses florecieron
nosotros dos estábamos enamorados.
Todavía tienen flores los corteses
y nosotros ya somos dos extraños.

V

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

He entresacado estos cinco epigramas de Ernesto Cardenal. Yo conocí a este poeta desde su poesía mística. Pero, cuando era joven, como vemos, tenía estos lindos poemas de amor (¿la mística no consiste también en hablar de amor?). Me gustan por lo sencillo, lo claro, lo cercano y lo inmediato que tienen, y pienso que a vosotros, quizá, os puedan decir cosas.
De todas formas trataré, en un futuro, de colgar también algo de la poesía mística que tiene, porque es muy buena.

25/02/2009 GMT 1

A un olmo seco

jamartalo @ 13:31

Antonio Machado

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

El 22 de febrero hizo 70 años de la muerte de Machado. A modo de humilde homenaje hemos querido dejar aquí este poema, magnífico en su hondura. Que lo disfrutéis.

11/02/2009 GMT 1

Gioconda Belli. El hombre que la ame.

jamartalo @ 13:59

Gioconda Belli

REGLAS DEL JUEGO PARA LOS HOMBRES
QUE QUIERAN AMAR A MUJERES MUJERES

I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones,
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.

Aquí os dejo estas lindas palabras de la poetisa nicaragüense que leí por primera vez en una antología de poesía latinoamericana. En ellas veo mucho de verdad y también mucho de lo que aprender (porque a amar, en contra de lo que nos vende Hollywood, también se aprende. Como a todo. Y ese aprendizaje es además constante. A amar se aprende a lo largo de toda la vida)
Espero que os gusten.

12/01/2009 GMT 1

Gloria Fuertes, como una cabra

jamartalo @ 12:51

Gloria Fuertes

Cabra Sola

Hay quien dice que estoy como una cabra,
lo dicen, lo repiten, ya lo creo,
pero soy una cabra muy extraña
que lleva una medalla y siete cuernos.
¡Cabra! En vez de mala leche yo soy llanto.
¡Cabra! Por lo más peligroso me paseo.
¡Cabra! Me llevo bien con alimañas todas.
¡Cabra! Escribo en los tebeos.
Vivo sola. Cabra sola
-que no quise cabrito en compañía-,
cuando subo a lo alto de ese valle
siempre encuentro un lirio de alegría.
Y vivo por mi cuenta, cabra sola,
que yo a ningún rebaño pertenezco.
Si sufrir es estar como una cabra,
entonces si lo estoy, no dudar de ello.

No está mal empezar el año con este poema de Gloria Fuertes, ¿verdad?. Feliz año nuevo a todos.

19/12/2008 GMT 1

Juana Castro al compás de aquellas bicis

jamartalo @ 10:41

Juana CastroTAN-TÁN
Para Yago

Una bandada dulce del color de la plata
pedalea al compás de los canales.
El cervatillo rubio de ojos fuertes y claros
tan-tán lleno de libros.
La pequeña doctora del universitair ziekenhuis
-bufanda, gorro, guantes-, velozmente navega
tan-tan-tán cara al viento helado de diciembre.
La madre que después del trabajo tan-tán
llena la cesta de ensalada y de pasta
y tan-tan-tantán dispone cada día las flores y las velas.
El anciano de bordes angulosos y frágiles
persistente tan… tán… igual que la llovizna.
Y en la brecha que el sol
abre en tarde de sábado
esa familia nórdica tan-tán, tan-tán, tan-tán
riente se aventura por los parques.
El silencio tan-tán en el remanso
tan plácido y tan verde de la historia.

El reloj de la vida es en Holanda
un rítmico tan-tán de bicicletas.

Muy llamativo en este poema de Juana Castro el uso de las onomatopeyas para ir dándole ritmo al poema. Por otra parte los que hemos tenido la suerte de estar en Holanda podemos decir sin lugar a dudas que lo que dice el poema es cierto. Allí las bicis son las reinas del lugar, y el ritmo parsimonioso, casi sin despeinarse, de los holandeses al pedal es digno de admiración.

17/12/2008 GMT 1

Ángeles Mora al olor de la tarde

jamartalo @ 14:49

Ángeles Mora

LAS HOJAS MUERTAS

Igual que me sostiene
la tibia sensación de estar cayendo
por la ladera dulce del otoño
de mi vida, y acaricio
despacio –como vuelan las hojas-
mi cuerpo que ya lleva
el olor de la tarde,
así cae este poema
en el papel dorado de tu carne
y así –voluptuosa-
su letra breve te acompaña.

(De Contradicciones, pájaros)

EL INFIERNO ESTÁ EN MÍ
Pasos son de un peregrino errante
(Góngora)

El infierno no son aquellos otros
que siempre se quedaron lejos
de mi calor:
el infierno soy yo.
Mi nombre es el desierto donde vivo.
Mi destierro, el que me procuré.
No me he reconocido en este mundo
inhóspito,
tan ancho y tan ajeno.
Supe que mi equipaje, demasiado indeciso,
pronto me delataba: este mundo tampoco
se reconoce en mí.
Yo siempre estuve fuera,
en otra parte siempre.
Soy una extraña aquí.
Sólo tengo una fuerza, sólo un secreto acaso:
esta voz que me escribe,
el doble que me habita en el silencio.
Este otro, mi infierno,
el vértigo
que al despertar me empuja
a una huida sin fin.

Éstos son sólo pasos
de un peregrino errante.
Los caminos
que no me pertenecen,
las palabras prestadas que los días
dejaron en mi oído.

(de Contradicciones, pájaros)

ya dije que estaba con una antología de poetas andaluzas muy interesante. Me ha gustado mucho este primer poema de Ángeles Mora. Tiene una atmósfera oriental muy sugerente. ¿Qué os parece?

16/12/2008 GMT 1

Rosa Díaz en esos días felices

jamartalo @ 11:34

Rosa Díaz

FELICIDAD

Yo tuve días de júbilo,
salían de mi tristeza
como de entre el invierno
sale la primavera.
Eran días muy pobres,
muy mínimos, apenas
consistían en tejer
la paciencia y pensar
que mis hijos, esa vez,
no le darían las manos a una muerta.

Yo tuve días de júbilo
como sencillas fiestas,
donde la eternidad se repartía
en porciones pequeñas
y los niños estaban protegidos
por la fragilidad de las muñecas,
por Nelo, por Patrás y hasta por Heidi
y la propia inocencia
o la mano de Dios, que se apiadaba
y dejaba de ahondar en mi cabeza
pasando sigilosa ante el sofá
en un soplo de siesta.

He conocido la felicidad
en esa intermitencia de perderla.
Resucitar gloriosa al tercer siglo
de morir. Mover la piedra inmensa…

Y me he visto salir de mi ataúd
Como flor escupida por la tierra.

(de Hiel de abeja)

Estoy leyendo una antología de poetas andaluzas (un número de la revista "Ánfora Nova"), y no sé lo que pensáis, pero a mí me ha resultado muy interesante este poema. Los dos últimos versos me parecen especialmente acertados.

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